CASI CUATRO MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO VIVEN EN CIUDADES CON TRANSPORTE PÚBLICO GRATUITO

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La noticia de que Alemania estudia un sistema gratuito para los medios de transporte de uso público fue difundida como una rareza por los medios de comunicación. Sin embargo, la tendencia al traslado libre de los ciudadanos en micros, trenes, subterráneos y tranvías, crece desde fines de la década de 1990 y sólo en Europa alcanza a más de un millón y medio de personas. El desaliento del uso de automóviles particulares para disminuir la contaminación es el principal motor de este cambio en las ciudades. Los alemanes calculan que a los ciudadanos el actual sistema les cuesta el triple que la modalidad gratuita.

Mientras en la Argentina el transporte público sufrirá un incremento del 69 por ciento en promedio hasta junio, el gobierno alemán anunció que estudia la forma de liberar del pago de esos medios colectivos a sus ciudadanos ¿Privilegios del Primer Mundo? No tanto, Brasil, Estonia y Rumania, por poner sólo algunos ejemplos, ya tienen ciudades en las que los habitantes no pagan por desplazarse por la ciudad en la que viven.

La propia Alemania ya hizo una prueba en las ciudades de Lübben y Templin, en Bradenburgo, donde los autobuses fueron gratuitos entre 1998 y 2003. Esa experiencia tuvo  el problema de que de 41 mil viajeros anuales, los micros públicos pasaron a tener 500 mil usuarios y el sistema colapsó. El proyecto del actual gobierno busca superar esos inconvenientes con un mayor presupuesto y la generalización del modelo.

Para el especialista en Tránsito Carsten Sommer, de la Universidad de Kassel, el mayor gasto en subsidios para trenes y ómnibus que demandará la gratuidad es económicamente más rentable que la situación actual de alta contaminación en las ciudades a causa del enorme parque automotor alemán. “El tráfico de autos particulares le cuesta a los ciudadanos casi tres veces más que el transporte público”, señala Sommer en una nota publicada en el diario Bild. El costo promedio del peaje en las grandes ciudades alemanas es de 12 centavos de euro por kilómetro, la gratuidad del transporte público significaría un importante atractivo para dejar el auto en casa.

Los otros casos

Una de las ciudades que está siendo analizada con más detalle por quienes proyectan el libre pase en el transporte público es Tallin, la capital de Estonia. Allí, sus 430 mil habitantes sólo tienen que pagar una tarjeta de 2 euros por única vez para acceder a un número ilimitado de viajes gratuitos. La idea se implementó en 2013 y desde entonces el número de pasajeros aumentó un 14 por ciento. El número de ciudadanos que dejó su auto particular no fue significativo, pero el sistema permitió mejorar la situación a muchos trabajadores que antes hacían parte de sus recorridos a pie para ahorrar pasajes y se sumaron personas de bajos recursos que antes no tomaban transporte público.

De acuerdo con los registros de la página web Fare Free Public Transport, con datos aportados por organizaciones de todo el mundo, hay al menos 78 ciudades que utilizan distintas variantes del transporte gratuito, cuyos beneficios alcanzan a casi 4 millones de personas. Esas zonas están repartidas especialmente en toda Europa, Rusia y Estados Unidos, aunque también se encuentran casos en Australia, Brasil y algunas islas. En Asia y África prácticamente no hay registros.

La experiencia brasilera es la que mejor se desarrolló en Latinoamérica. Hay 9 ciudades con servicios de transporte gratuitos. Gran parte del impulso de estos proyectos tiene que ver con el Movimento Passe Livre, una organización que nació en 2005 a raíz de la política de aumentos de tarifas que generaron importantes reacciones, especialmente en Bahía.

En algunos países como Francia, la República Checa o Estados Unidos hay una enorme variedad de programas que favorecen a poblaciones en general pequeñas. En algunos casos la gratuidad es parcial y se limita sólo a tranvías locales o autobuses que recorren algunos circuitos de la ciudad.

En Holanda, no hay un sistema que involucre a toda la sociedad, pero ningún estudiante paga el transporte público. En la mayoría de las ciudades que adoptan esta modalidad, el beneficio es sólo para quienes viven en el lugar, que son los que sostienen el sistema mediante sus impuestos. Gibraltar cubría el beneficio de forma exclusiva para sus habitantes, pero en 2017 sumó a los extranjeros residentes, que estaban excluidos.

El número de lugares que optan por liberar del pago de transporte a sus habitantes es muy fluctuante porque en muchas localidades los problemas financieros obligan a dar marcha atrás con el proyecto. Es lo que ha sucedido en ciudades como Hasselt, en Bélgica, donde los ciudadanos tuvieron acceso gratis entre 2013 y  2016, o Portland, en los Estados Unidos, donde la Fareless Square funcionó entre 1975 y 2010.

La dificultad de mantener la gratuidad está muy relacionada con las caídas en los presupuestos de las ciudades que implementan el boleto libre. La falta de inversión y financiación provoca que sea muy difícil sustentarlo. No obstante, los defensores de la idea sostienen que aunque se aumente el gasto el beneficio es mucho mayor y a la larga el pase libre se impondrá. Es lo que parece sostener Alemania con su explosiva noticia.

Para más información sobre este tema:

www.freepublictransport.info

http://tarifazero.org/

http://planka.nu/  


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