“Ocupémonos”, el nuevo libro de Enrique Martínez que propone un proyecto popular transformador frente al fracaso del Estado de Bienestar

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La pobreza y la desigualdad recrudecen con los gobiernos neoliberales, pero no se superan con los gobiernos populares, a pesar del esfuerzo por aplicar políticas para los sectores postergados. Desde 1974, cada nueva crisis económica achica el salario real y en las últimas décadas la brecha social aumenta. El ciclo se repite y deja la sensación de que no se puede hacer otra cosa. Frente a este panorama,  el ex Presidente del INTI, Enrique Martínez, plantea en Ocupémonos, del Estado de Bienestar al Estado Transformador, un camino diferente mediante la participación masiva, con ins­tancias de deliberación, consenso e implementación. Un proyecto de país en el que se abandone la idea del liderazgo salvador del “Síganme” y el asistencialismo del “dame” para abrir un nuevo camino de una comunidad que se ocupa de sus necesidades acompañada por la estructura estatal.

Uno de los ejes centrales de Ocupémonos es la demostración de que el Estado de Bienestar ha fracasado y para hacerlo toma los resultados de las políticas para superar la pobreza de un país del Primer Mundo como los Estados Unidos (desde el New Deal hasta la War on Poverty, de Lyndon Johnson) y le dedica un capítulo a un pormenorizado análisis de los límites que encontró el kirchnerismo en su  productiva, sus políticas sociales.

La demostración de que el capitalismo no tiene “rostro humano” y de que las políticas neoliberales agudizan las desigualdades, llevan a Martínez a proponer una salida alternativa al capitalismo, pero que puede convivir con ese sistema y generar trabajo en la base social a partir de atender demandas sociales mediante la autogestión de los trabajadores, orientada y apoyada desde los ámbitos estatales, y amparada por una reforma constitucional que reconozca sus derechos económicos.

El libro busca plantear los ejes centrales de ese Estado Transformador y abrir el debate para que especialistas de distintas disciplinas aporten sus ideas y conocimientos a una alternativa de construcción colectiva que, pese a que es novedosa, se está desarrollando con diversas variantes y de un modo espontáneo en todo el mundo, a partir del hartazgo de un sistema que es cada vez más excluyente y del rescate de experiencias comunitarias históricas.

Para reafirmar estas ideas, Ocupémonos cuenta con varios ejemplos de democracia económica y políticas alternativas surgidas desde la comunidad en países tan disímiles como Singapur, Yemen, Siria, Argentina, Portugal o Noruega.

Ocupémonos puede conseguirse en www.bubok.com.ar/libros/200330/Ocupemonos-Del-estado-de-bienestar-al-estado-transformador-version-digital

Comentarios

  • Hugo Rangone

    Recién acabo de solicitar el libro, de modo que mal podría opinar sobre su contenido.
    Sin embargo, a partir de la síntesis de arriba, me parece que se plantea una especie de problema de la gallina y el huevo con esto de desarrollar “una salida alternativa al capitalismo, pero que puede convivir con ese sistema y generar trabajo en la base social a partir de atender demandas sociales mediante la autogestión de los trabajadores, orientada y apoyada desde los ámbitos estatales, y amparada por una reforma constitucional que reconozca sus derechos económicos” .
    Porque ¿cuál será ese Estado que oriente y apoye? ¿De dónde saldrá? Parece evidente que si antes no cambia de orientación, y por lo tanto de manos (claramente una condición necesaria pero no suficiente) la cosa queda en el planteo de la CETEP, una economía “en los márgenes”, cada vez más acotados por cierto.
    Y para que el Estado cambie de manos parece también evidente que hay que pasar por la construcción política. Es un debate que no cabría en un espacio como éste, pero dado el nivel de manipulación del que el mismo Ing Martínez habla, y que mantiene a las mayorías en el escepticismo y la indiferencia respecto de la política, parecería que sin un grupo que tire del carro (si, remite al vapuleado término vanguardia lamentablemente) no será posible que esas mayorías se conviertan en sujetos políticos, necesarios para esa transformación del Estado.
    En suma, para que cualquier intento de “democracia económica” sea algo más que una isla de rareza en un océano capitalista es imprescindible construir una referencia política.
    Una referencia política que no se desespere (como hace lamentablemente la izquierda partidaria supuestamente “marxista”) por meter uno o dos diputados más, porque eso no cambia nada.
    Que en lugar de ofrecerse para “representar a los jóvenes, las mujeres y los desocupados” (una completa abstracción, si se tiene en cuenta la relación de fuerzas) destine sus esfuerzos y sus recursos para que más y más gente comprenda que el sistema del capital no puede llevar a otro lado que a la ruina, en los términos que lo anticipaba hace rato ya Rosa Luxemburgo.
    Como sea, leeré el libro como si fuera “uno de texto”, como propone el autor, ya que evidentemente se trata de intento honesto de encontrar la tan esquiva pata de la sota.

    Saludos cordiales


    • Prensa

      Hola Hugo, gracias por su comentario. En la reseña de un libro suele haber simplificaciones que se prestan a confusión y es bueno que alguien las apunte para aclararlas. El cambio de la orientación del Estado como condición central está planteado desde el vamos y la forma en que ese cambio podría producirse es uno de los ejes del libro. La propuesta de Ocupémonos se diferencia porque no busca “incluir” excluidos ni emparchar con planes sociales insuficientes la situación de millones de trabajadores que merecen un trabajo digno y no limosnas. Pero esos cambios necesarios no deben pensarse exclusivamente desde el Estado nacional, hay muchas acciones productivas que podrían ser implementadas desde municipios o provincias, por más que el poder central esté a manos del neoliberalismo. Es lo que demuestra Ocupémonos con los casos en el mundo en que las comunidades se organizan para implementar ese tipo de políticas aún en condiciones muy desventajosas. El IPP intenta ser un laboratorio social de esas experiencias y a través de proyectos como Más Cerca es Más Justo intenta demostrar que es posible el desarrollo y la réplica de sistemas productivos que no se basan en el lucro como motor y que pueden satisfacer las demandas de amplios sectores sociales, que incluyen a gran parte de la clase media. Lo invitamos a continuar con este debate luego de la lectura de Ocupémonos porque la idea es justamente enriquecer ese proyecto con la mirada de lectores atentos como usted. Muchas gracias.



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