¿De dónde sale el dinero para esto?

US dollar and Argentine peso bills

El discurso único es la peor de las dictaduras que debe soportar una sociedad.

Es invisible para quien se somete a él, aunque pasa a llevarlo dentro.

Se convierte en atemporal. Postula validez eterna hacia adelante a sus supuestos y además nos hace asumir que la sociedad siempre se ha regido por esas reglas. Viene desde la historia y va hacia un futuro que nos supera.

Para camuflar la debilidad a que se subordina quien lo adopta, construye una aparente fortaleza, que lleva a descartar de plano todo concepto que se le oponga y por extensión, considerar ignorante e inepto a quien los formule.

Es necesario tener claro a quiénes beneficia centralmente la dictadura del pensamiento único.

A medida que el mundo capitalista se ha convertido en un único mercado, los excedentes de dinero, que generaron los ciclos de expansión y contracción económica, por desajuste entre oferta y demanda de todo el siglo 19 y la primera mitad del siglo 20, encontraron su propio ámbito, que finalmente pasó a dominar la economía global: las finanzas especulativas. Hacer dinero con dinero, sin vínculo alguno con producción o consumo de ningún bien tangible, en un casino gigante que tiene al planeta por edificio, es la manera que los bancos han encontrado para multiplicar sus ganancias, olvidando por completo su función originaria de simples intermediarios donde algunos podrían colocar sus ahorros mientras otros recibirían préstamos para invertir en nuevas instalaciones productivas.

Son los grandes bancos y su corte financiera quienes tienen particular interés – diría un interés vital – en que el pensamiento único se mantenga y fortalezca, con la moneda como tótem central de una iglesia universal, sin templos, pero dogma claro: la religión del dinero.

Para esta religión, es fundamental seguir ubicando a la moneda como símbolo del éxito social, a la vez que considerarla la medida de toda tarea colectiva.

Esto construye un marco que homogeneiza el tratamiento de las acciones privadas con el manejo de las finanzas públicas.

Se postula, así, que las iniciativas privadas deben perseguir el lucro.

En Estados Unidos se admitió hace mucho tiempo la existencia legal de las asociaciones sin fines de lucro, pero sólo recientemente se creó una legislación específica para que sociedades comerciales puedan operar en algún mercado de bienes o servicios y destinen toda o parte de sus ganancias a fines comunitarios o solidarios y no a beneficio de sus accionistas.

El Estado, a su vez, tiene un desempeño que es medido en términos cuasi empresarios.

Hasta se le niega al Estado el monopolio de la emisión de moneda a través de un Banco Central, ya que los bancos multiplican la moneda circulante a través de los sistemas crediticios vigentes, en magnitudes varias veces superiores al circulante. En realidad los verdaderos creadores de moneda en el capitalismo moderno son los bancos.

No hay un solo ciudadano al que no se le haya instalado como saber común la necesidad que el presupuesto público no tenga déficit, bloqueando de tal manera la posibilidad de usar el derecho oficial de emitir moneda para financiar cualquier tipo de proyectos.

Tanta es la presión cultural al respecto, que se admite como inevitable que los países con moneda inconvertible (toda la periferia del planeta) atiendan sus déficits tomando deuda en el exterior, aunque deban aplicarla a gastos o inversiones internas.

Este es el discurso único. Parte de él, porque además se le achaca a la emisión de moneda la causa de la inflación, escenario desestabilizador de cualquier proyecto, paradojalmente en simultáneo – reitero – a ocultar que los verdaderos creadores de moneda son los bancos.

Estas ideas, que en la Argentina son alimentadas desde la enseñanza universitaria de la economía y afianzadas por todo un denso sistema de difusión y adoctrinamiento masivos, tienen desde hace tiempo cuestionamientos fuertes en varios ámbitos políticos y académicos del mundo.

Se habla de una Nueva Teoría Monetaria, que va ganando espacio en los criterios y los discursos políticos, como por caso del demócrata Bernie Sanders en Estados Unidos o en el laborismo inglés, por mencionar ámbitos políticos con acceso al poder del Estado, que no son solo grupos de ideas sin potencial para llevarlas a cabo.

Dado el generalizado desconocimiento en nuestro medio de los conceptos que manejan habitualmente estos pensadores, transcribo a continuación partes de un breve discurso de Stephanie Kelton, economista y profesora universitaria, que fue la asesora económica principal de Bernie Sanders en su campaña interna demócrata contra Hillary Clinton, recientemente.

“ Creo que los progresistas deberían preguntarse: ¿Cuál es el objeto de los impuestos? Si su instinto, su impulso, es decir que es para pagar cosas que necesitamos, mi sugerencia es que están equivocándose.

“ H. Clinton, como senadora, dijo: La realidad es que no se puede reducir impuestos o aumentar los gastos a menos que se tenga como pagarlos.

“ Lo que ella está diciendo es: Si se propone hacer algo, hay que mostrarle a la gente cómo se pagará. … Las cosas se supone que se hagan en una manera neutral respecto del déficit, para no aumentar el tamaño de la deuda pública.

“ El Senador Sanders fue acusado de presentar una gran propuesta y no decir cómo se pagará. Todo el mundo “sabe” eso. Esa fue la acusación, pero no fue la realidad.

“En realidad intentó jugar dentro de las reglas de Washington, explicando caso por caso de donde vendrían los fondos. Obviamente, si tiene que encontrar el dinero, ¿Dónde está? La gente rica tiene el dinero. Es el lugar natural para buscar cuando se trata de encontrar el dinero para pagar una agenda ambiciosa.

“Si se quiere que los colegios públicos y las universidades no cobren matrícula, que es una de las cosas que propuso, el recurso del otro lado era un impuesto a la especulación de Wall Street. Habrán escuchado esto 100 veces.

“… Esto significa que se debe librar dos batallas: aplicar la agenda propia y a la vez pelear para aumentar los recursos disponibles. No se puede avanzar hasta no tener éxito en el frente de los ingresos. Esto significa que en un sentido concreto, se depende de los ricos, porque no se puede alimentar un chico hambriento, arreglar la infraestructura deteriorada, proveer salud para todos, hasta que pueda conseguir sacar algo de dinero a la gente que hoy lo tiene. Se necesita su dinero. Se depende de los pudientes.

“ESTE ES UN CAMINO EQUIVOCADO.”

REPENSANDO LOS IMPUESTOS

“Al terminar la Segunda Guerra Mundial, el Banco de la Reserva Federal era presidido por un señor Beardsley Ruml. En 1946, escribió un importante documento con el título: “Los impuestos para contar con ingresos son obsoletos”. Dice básicamente que la necesidad del gobierno de recaudar impuestos para tener solvencia y ejecutar sus planes es completamente obsoleta. No hacemos más eso. ¿Por qué? Porque tenemos un banco central y hemos abandonado el patrón oro. Este cambio fundamental del sistema monetario nos abre espacio para accionar, que no teníamos cuando teníamos que encontrar el dinero.

“Se está entrampado en un marco de patrón oro cuando se asume que el dinero es una cosa finita, que existe en algún lado, y que se debe conseguirla para luego gastarla. Ruml dice que no es así como funciona la era moderna (A propósito. Moderna en los ‘40, y aún no hemos salido de esta suposición).

“Ruml sigue diciendo que el objetivo de los impuestos no es financiar al gobierno federal. El propósito de los impuestos es multifacético. Una cosa importante es que permiten retirar algún dinero de la economía para impedir que se sobrecaliente, a causa del gasto gubernamental. En otras palabras: los impuestos ayudan a poner un freno a la inflación.

“ Otro efecto de los impuestos es sobre la distribución del ingreso. Bajarlos a un sector y aumentarlos a otro, impacta de manera directa sobre ella. También se usa los impuestos para incentivar o desalentar ciertos comportamientos. Finalmente, sirven para tener un seguimiento de ciertos programas, Así opera la Seguridad Social o el Fondo de Autopistas, una tasa sobre los combustibles. Los impuestos cumplen muchas funciones importantes. Lo que no hacen es proporcionar a los gobiernos los ingresos que necesitan para operar. Esta última afirmación no es real.

“Veamos esta imagen. No se aplica un impuesto a los ricos porque se necesita su dinero para alimentar un niño hambriento o arreglar un puente que cruje. Se aplica ese impuesto porque son demasiado ricos y las enormes concentraciones de patrimonio especialmente, pero también de ingresos, son malas para el funcionamiento de la democracia y malas para la democracia. Esa es la lógica para cobrar impuesto a los ricos. No a causa que no podemos hacer cosas, a menos que consigamos el dinero de ellos para pagarlas.

“Hay que poner impuestos sobre la especulación de Wall Street porque se quiere restar incentivos a ciertos comportamientos, no porque se necesita ese dinero para financiar las universidades públicas. Si este último fuera el caso, no solo se necesitaría que Wall Street continúe especulando, sino que sería útil que lo haga cada vez en mayor dimensión, para contar con más recursos para las universidades. No se puede querer enganchar el vagón propio al tren que criticamos y al cual queremos achicar como parte global de un programa económico. La lógica es desalentar ciertos comportamientos, no la de financiar programas.

“LA FALACIA DEL HOGAR”

“Se tiende a pensar acerca de las operaciones financieras del gobierno, como si fuera nuestra economía doméstica. Decimos: “No puedo gastar año tras año más de lo que gano y pedir prestado. Quebraría”. Este es un enorme error y si los progresistas lo cometen deberían corregirlo inmediatamente. El gobierno federal no es como una familia. Funciona bajo un conjunto de reglas completamente diferentes, comparadas con el resto de nosotros.

“Si queremos comprar un auto mañana, debemos tener el dinero en el banco o poder arreglar previamente la financiación. Creemos, como lógica paralela, que el gobierno arregla previamente su financiación – los impuestos y préstamos -; recolecta el dinero y luego sale a gastarlo.

“Esto es completamente obsoleto. Lo que sucede en realidad es que el Gobierno Federal formula un presupuesto. Si es aprobado, se pasa a ejecutar. Gastamos primero y los impuestos y los préstamos son posteriores. El resto de los actores económicos no podemos hacer eso.

“La pregunta sobre cómo se pagará un proyecto es una trampa para los progresistas. No hay que caer en eso. Lo que están preguntando no es cómo se pagará, sino quién lo hará. Se está buscando que se indique un enemigo, sobre cuyas espaldas se busca cargar el gasto. No hay que contestar esa pregunta.

“La línea base de esto está construida alrededor de la idea que los déficits públicos son malos. No lo son. Importan, pero no de la manera en que habitualmente lo pensamos. Importan, pero no porque se agregan a la deuda pública, cargan a las futuras generaciones y ese tipo de argumentos. Tampoco porque creen inestabilidad en la economía.

“Importan porque los déficits del gobierno crean superávits en algún otro lugar de la economía. ¿Saben qué? Dick Cheney sabe eso y los Republicanos saben eso. ¿Cómo lo sé? Porque acaban de aprobar reducciones de impuestos que agregarán 1.5 Trillones a los déficits a lo largo de los próximos 10 años. ¿Por qué hicieron eso? Porque saben que cuando un gobierno aumenta su déficit, algún otro aumenta su superávit. Y ellos saben quiénes son. Están usando el déficit de presupuesto para canalizar recursos financieros a la gente que quieren beneficiar.

“¿Qué deberían decir los progresistas sobre el dinero, la deuda y los impuestos? Por empezar, no repetir este asunto acerca que los impuestos financian los programas federales. Este es el marco equivocado.

No hablen sobre la deuda pública como si fuera algo que debemos. Es algo que algunos de nosotros tenemos, a consecuencia de los egresos del Estado. Millones podemos tener ahorros, aunque la mayoría de esa deuda está concentrada en los bolsillos de los individuos y corporaciones más ricas, de nuestro país o del exterior.

No hablen de dinero del gobierno como si fuera algo que el gobierno necesita pedirnos. El gobierno es la fuente de dinero. Lo conseguimos de allí. No nos necesitan para tenerlo. Más bien, el gobierno tiene la tarea de utilizar de manera inteligente los impuestos para contar con más equidad en la sociedad.”

REFLEXIÓN SOBRE LO ANTERIOR

He asumido el riesgo literario de hacer tan extensa transcripción de un discurso, para que todo lector tome el compromiso de leer y releer varios párrafos que cuestionan de raíz no solo los preconceptos que comunicadores mercenarios nos vuelcan encima permanentemente en los medios de comunicación, sino también cosas básicas que nuestros economistas aprenden en la universidad.

No me corresponde hacer un resumen en este momento. En algunos días difundiré otro documento, sobre una acción de política elemental para salir de la trampa financiera: Retomar las riendas del sistema, a través de un conjunto de bancos públicos.

Les invito a leer y repasar lo anterior y de paso, a buscar material de los siguientes autores norteamericanos o ingleses:

. Gar Alperovitz.

. Stephanie Kelton.

. David Schweickart

. Michael Hudson

. Joe Guinan.

Suerte. Parece que más que ponernos una capucha, todos debemos sacarnos las anteojeras.

Enrique Mario Martínez

12.9.18


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